domingo, 19 de junio de 2011

Los vientos de Rosario inspiran...

ALBÚM DE FOTOS PINCELADAS
Cortesía de Pablo Guaymasi

  
AQUELLOS VIEJOS…VIEJOS. Los clásicos personajes del mundillo de los viajes, los que llaman la atención, son siempre viejos. Este en especial me llamo la atención por su vestimenta y su mirada fija en la nada, después se concentro en los pechos de la mujer que se le sentó al lado con su bebé, cuando se dio cuenta que no iba a poder dormir así, se fue a unos asientos vacíos mas atrás y descansó sus ojos, para acosar futuras compañeras.


YA QUE ESTAMOS, había un grupo de viejos que estaban realizando una suerte de “viaje de estudio de geriátrico” que rompieron las pelotas toda la noche, pero que le vamos a hacer. En un momento de la noche se levantaron todos para ir al baño y este hombre se quedo solo, su mirada triste y sus risas fingidas me hicieron pensar, y dibujarlo con el tren en movimiento.

 
MIENTRAS TANTO, Míljaus dormía como un niño.



  YA EN EL HOSTEL, no me sorprendí al encontrar a un pibe viendo Tinelli, encima era uno de esos programas de mierda que lo repiten hasta el cansancio. El dibujo de árboles y ciudades que estaban pintados en la pared me recordaron a mi casa, Tinelli, también. 



 TENÍA UN PATIO CHICO, el hostel, desde el que se podía ver la cocina a través de unas pequeñas ventanas. Aquí, un pibe que lavaba los platos. 



TAMBIÉN TENÍA, aquel patio, unas mesas con sillones del tipo de un restaurante, bastante cómodas y de colores locos, me encantó. 



 CERCA DEL RIO, donde se llevaba a cabo el evento, vi un hombre que llevaba vestimentas que me recordaron a casa, y arrastraba un coche de bebé con bolsas que me hicieron pensar en su sospechoso contenido. 



 EN EL CENTRO, de Rosario había demasiadas gigantografías de Miguel del Sel (candidato a gobernador del PRO) me quedé pensando en eso y dibuje mi gigantografía con un empleado de limpieza, uno que tiene que limpiar las ciudades de personajes tan nefastos como ese, de yapa, un código subliminal en el cartel. 



 OTRO VIEJO GENIAL, el que vi en el centro de Rosario. Tenía un manubrio en las manos y lo movía como si manejara un auto invisible, era feliz. 



 EL DÍA QUE TOMAMOS VINO, me vino a la cabeza un borracho de aquellos de siempre, además en este dibujo usé estilógrafo, estaba con sueño. 



 MI SUEÑO SE VIÓ INTERRUMPIDO, por Míljaus, que se puso a contarme sus tormentosas y perturbadoras historias de perversión juvenil, después no pude pegar ojo. 



 EN EL EVENTO, nos dieron tarjetas de “acceso total” (entrábamos gratis) a los dos galpones donde se realizaba. Este hombre fue nuestro vecino de stand el primer día; se que “acess” nos se escribe así, pero no me entraba, recuerden que estos dibujos no llevan lápiz. 



AFUERA DEL GALPÓN, había un hombre que dormía (y vivía) ahí, me imagino sus expresiones al ver a Darth Vader y sus soldados invadiendo su espacio. Este dibujo lo hice rayando con estilógrafo 0.2. El imperio conquistó el Paraná. 



BASURA, había mucha basura en los stand del galpón principal, a precios astronómicos. “El casamiento de Superman” y “Los jóvenes JLA”, sin nombrar la (horrible y truchísima) máscara de V de Vendetta, lideraban el ranking de las pelotudeces más impagables y asquerosas del evento, he aquí un pequeño homenaje. 



PERO LA GENTE, supo elegir al entrar al galpón de fanzines y llevar su CULIAU! Autografiada, al menos unos afortunados pudieron tener su ejemplar firmado con un beso de los autores.  






YA EN LA TERMINAL, a la medianoche, hora de volver a casa, se veían rostros tan particulares como este, que podían contar mil historias con sólo sus ojos. 



LA TRISTE DESPEDIDA, adiós Rosario, la ciudad que ya aprendimos a querer, volveremos (?) el año que viene.

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